miércoles, 19 de marzo de 2014

Un curso de Educación Canina, pero… ¿a quién hay que educar?


Antes de decidirnos a hacernos cargo de un perro, deberíamos aprender sobre él y ser conscientes de toda la serie de responsabilidades que conlleva el hacerse cargo de un ser vivo. Somos nosotros los que debemos “educarnos” para entender a nuestro animal y para poder ayudarle a vivir dignamente.
En vez de pensar en “educar al perro” tenemos que pensar en “educarnos a nosotros mismos".
En el caso de los perros parece que es único animal al que parece que hay que adiestrar, si o si. Pero pensar esto es un error. Ni el adiestramiento es esencial en la vida de un perro ni un perro no adiestrado es un perro que se comporta de forma salvaje o que causa problemas. Cuando surgen los problemas siempre es por culpa del dueño que no ha sabido atender y ayudar correctamente a su perro. Cuando algo falla, mucha gente cree que la solución consiste en unas sesiones de obediencia o de adiestramiento. Es curioso, los problemas son creados por los humanos pero a quien hay que enseñar, adiestrar y corregir es al perro. En la tele vemos con frecuencia como, el adiestrador televisivo de turno, dice que va a trabajar con las personas pero quien se lleva los tirones, pataditas o zarandeos siempre es el pobre perro.
El objetivo primordial de un dueño responsable debería ser conseguir que su perro estuviera a gusto en los entornos en los que va a vivir. Esto conlleva un aprendizaje sobre las necesidades del animal y la forma en que se van a intentar satisfacer para asegurar su bienestar, y como consecuencia, el de todo su entorno.
¿Te imaginas un curso de Educación Canina sin "obediencia básica"? ¿Sin órdenes? ¿Sin control? ¿Sin tirones de la correa?
En los cursos de AEPA Euskadi no hay nada de eso. Cuando estés en casa, tu perro se sentará o se tumbará mientras repasas los apuntes o lees alguno de los artículos o libros recomendados. Tu perro observará cómo tú, su propietario, va aprendiendo poco a poco a entender qué es un perro, qué cosas le gustan, cómo se le puede ayudar. Tu perro se relajará cuando hayas interiorizado los principios del condicionamiento clásico y los puedas aplicar con él. Tu perro volverá a sentir que puede gruñir si algo le incomoda y que en ese momento, en vez de gritarle, le ayudas. En definitiva, tu perro estará más a gusto y tranquilo porque sabrás ayudarle de una forma agradable a medida que vas aprendiendo y que animas a tu entorno a aprender también.
Cuando seas capaz de ver algunas señales de comunicación y de estrés y sepas qué tienes que hacer; cuando comprendas sus motivaciones; cuando sepas cómo tratar a un cachorro, a un perro jóven, a uno mayor y cuando interiorices algunos conceptos más, entonces, si tu perro está a gusto, le podrás intentar enseñar alguna acción especial.
Por ejemplo, ¿cómo conseguirás que tu perro acuda cuando le llames o que preste atención si realizas algún sonido especial?
Sea cual sea la edad o condición física de nuestro perro, la educación basada en el respeto es la única que ayudará al perro a crecer y a vivir de forma equilibrada. Los métodos basados en gritar, pegar o asustar a los perros solo consiguen que los perros tengan mucho miedo y acaben sintiendo que necesitan defenderse.
Entonces, ¿qué hacen los perros en nuestros cursos?
Intentamos que ellos siempre estén a gusto, que vengan contentos. Siempre atendemos a las necesidades y a los gustos individuales de cada perro y todas las actividades que realizamos están pensadas para que los perros se sientan bien. Estos serían algunos ejemplos:
  • A los cachorros les ofrecemos posibilidades para explorar que sean agradables, sin prisas y sin presión. Deberán poder usar sus propios sentidos para entender el mundo que les rodea. Tenemos mucho cuidado para no saturar ni desanimar al cachorro. Ellos necesitan descansar mucho para procesar todas las experiencias que están viviendo.
  • Con los perros jóvenes procuramos tener mucha paciencia, les ofrecemos actividades adecuadas que les permitan moverse pero que les ayuden a concentrarse y a relajarse a la vez. Un paseo con obstáculos puede ser a la vez divertido y exigir concentración.
  • A los mayores o a los perros con alguna discapacidad les solemos proponer ejercicios tranquilos de olfateo o de seguir rastros que en general les encantan. Ellos, al igual que los cachorros, también necesitan descansar con frecuencia.
  • En el caso especial de los perros adoptados o que han sufrido maltrato anteriormente, a veces tienen muchos miedos y lo más importante será que esos perros se sientan mejor. Para ello les tratamos con un máximo de cuidado y de respeto. A veces simplemente les dejamos que vean a los demás; este puede ser el mejor de los comienzos en su proceso de recuperación.
¿Y las personas?
Siempre es muy emocionante ver cómo, gracias a lo aprendido, los dueños cambian su forma de pensar y de relacionarse con sus perros, desterrando las actividades rutinarias que solían hacer (correr o lanzar pelotas) por otras más creativas y mucho más “perrunas”. Así, los dueños aprenden desde caminar sin tensión en la correa hasta diseñar entornos estimulantes, disponer rastros de comida o ayudar a sus perros a buscar objetos. Los perros realizan actividades de perros y se sienten mucho mejor. Y los dueños también se relajan al olvidar el control y las exigencias y cambiarlas por entendimiento y empatía.
Es esencial que los dueños entiendan que cada perro tiene sus propias necesidades y que hay que ayudarles a satisfacerlas.
Un buen asesoramiento y una buena formación serán esenciales, pero será el propietario quien deberá recibir esa formación.


Cristina Muro
muro.cristina@gmail.com

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